miércoles, 10 de junio de 2015

Química sexual



Que la química sexual existe, es algo que ya no nos cuestionamos. Sin embargo, ¿Qué es lo que hace que ante la presencia de determinadas personas nos sintamos profundamente atraídos?, ¿Cuáles son los mecanismos que se disparan en nuestro organismo para que se produzca tal reacción?,  ¿Es lo mismo química sexual que compatibilidad sexual?
En este post, intentaremos dar respuesta a todas estas cuestiones, hablaremos de los mecanismos fisiológicos, biológicos y hormonales implicados en estas reacciones, comentaremos qué factores determinan o condicionan nuestra actitud ante el sexo, qué hace que se de mayor compatibilidad sexual en las parejas y posibles formas de potenciarla.   ¿Me acompañas?
La química sexual
La respuesta a, por qué algunas personas nos resultan tan altamente atrayentes, radica en la química sexual, ésta, a diferencia de la compatibilidad sexual, es algo que ocurre o no y por tanto, no podemos provocarla. Está basada en percepciones y reacciones corpóreas ante determinadas personas. Las responsables, en parte, de todo esto son las feromonas. Veamos en qué consisten...
Hormonas y feromonas
Las feromonas son una serie de  sustancias químicas que desprendemos de forma natural a través de la piel y el pelo y nos permiten avisar al otro de aspectos como nuestro estado de salud o disponibilidad sexual. El órgano vomeronasal, situado en nuestra cavidad nasal, será el encargado de captar estas señales, que percibimos de forma inconsciente  y enviar mensajes al hipotálamo, encargado de producir ciertos cambios hormonales, que más adelante comentaremos.
Los niveles de feromonas variarán en función de la época del año, del sexo y la edad y se desprenden principalmente a través de fluidos como: sudor, saliva, lágrimas, orina, secreciones vaginales y a través de la piel y el pelo, como ya hemos comentado. Tienen un papel muy relevante en la fase de excitación de la respuesta sexual humana, ayudando a potenciarla.
La principal feromona masculina es la Androstenona, las mujeres también la secretan pero de forma secundaria, ya que, la principal en ellas es el Androsteneriona y la Copulina que se desprende a través de los fluidos vaginales.
La captación de feromonas y el envió de señales al hipotálamo hace que entren en juego una serie de hormonas. En los hombres juega un papel muy importante la testosterona, vinculada al deseo sexual o líbido y desprendida en grandes cantidades ante la presencia  de parejas que le resulten atrayentes. En la mujer, es importante los niveles de estrógenos, estos, sufrirán variaciones en función del momento de ciclo menstrual en que se encuentren, produciéndose una mayor concentración en el periodo previo a la ovulación.
Dos hormonas implicadas por igual en ambos sexos y con un papel muy relevante son  la adrenalina y la dopamina, ambas, relacionadas con el sistema de recompensa, comentado en posts anteriores, consistente en la necesidad de repetición de conductas ante estímulos que nos generan placer.
Tanto hormonas como  feromonas, funcionan bajo un sistema de retroalimentación, cuando un miembro de la pareja detecta a través del olfato niveles elevados del otro automáticamente este desprende más.
Así mismo, a nivel fisiológico también se producen una serie de respuestas como: taquicardia, sudoración, elevación de la frecuencia cardíaca, aumento de la presión arterial, dilatación pupilar, entre otros.
Aspectos a tener cuenta que pueden interferir en nuestra actitud ante el sexo
Nuestras vivencias, en cierta manera, nos condicionan pero no deberían determinarnos. Factores como la educación sexual que hayamos recibido, las prácticas o experiencias que hayamos tenido,  así como, nuestra autoestima van a influir en como vivamos el sexo y nuestra sexualidad.
Es importante adquirir una conciencia y flexibilidad mental suficiente con respecto a estas temáticas que nos permitan vivir esta esfera de nuestra vida de la forma más natural y cómoda posible. Veamos que es la compatibilidad sexual y como trabajarla...

Compatibilidad sexual y cómo trabajarla
Un buen amante no se nace se hace
Dicen que los mejores amantes de la historia, a su vez, también fueron también grandes amigos, y lo cierto, es que esta frase esconde una gran verdad. El poder de la amistad y la comunicación serán factores clave en la pareja como objeto de trabajar la compatibilidad sexual.
Ser compatible sexualmente, no es otra cosa que conocer al otro, saber pedir y escuchar, dar y recibir, de forma equitativa, así como, ser capaces de  crear un escenario, donde ambos se encuentran cómodos.
Por tanto, la comunicación con la pareja es de vital importancia. La intención, en contra de la creencia popular,  hace más que los atributos físicos.
Si crees que no eres compatible sexualmente con tu pareja, tal vez, sólo sea cuestión de comunicaros más, probar cosas diferentes, hablar abiertamente de gustos y preferencias. Si aún y así, sientes que este tema no os veis capaces de abordarlo, tal vez os estéis planteando la opción de acudir a un especialista, en este caso, estaré encantada de poderos ayudar presbiciaemocional@gmail.com

 

 

 

 

 

 

martes, 12 de mayo de 2015

¿Nos van los malotes?

 
 
 
-“No lo entiendo, soy detallista, atento y cariñoso; estoy pendiente y me preocupo de ella… ¿Qué hago mal? Me canso de quedarme siempre en la franja de amigo -se lamentaba un paciente, el otro día.
 
Esta declaración, junto a una conversación con una buena amiga hizo que me planteará la opción acerca de tratar este tema y plantear algunas cuestiones: ¿Es cierto eso que dicen, de que nos va que nos lo pongan difícil?, ¿Por qué algunas mujeres  parecemos caer rendidas ante estos perfiles de hombre-imposible?, ¿Que tiene el “malote” para que resulte irresistible a determinadas féminas? Y lo más importante, ¿Por qué algunas mujeres parecen no aprender y quedarse ancladas en este tipo de relaciones nada productivas?
 
En este post, hablaremos sobre el perfil de estos sujetos, sobre su forma de proceder y sobretodo, sobre ciertas cuestiones que uno debería tener en cuenta si pretende relacionarse con ellos.  El objetivo, más allá de presentar la psicología de estos sujetos y concienciar a los lectores de las repercusiones que puede tener establecer relaciones afectivas con estas personas es, sobretodo, desmitificar algunos mitos con respecto a esta temática.  ¿Me acompañas?

El perfil del cabroncete triunfador: el macho alfa elevado a la enésima potencia
 
Biológicamente estamos predispuestas a buscar los mejores genes, aquellos que nos reporten un mayor beneficio en pos de la continuidad de nuestra especie. Es lo que conocemos en el reino animal bajo la nomenclatura de “Macho alfa”,  término, que sirve para  designar al animal de la manada que ocupa la posición de líder y que es respetado y obedecido por el resto de grupo. Representa aquel que posee los mejores genes, aspecto que como ya hemos comentado anteriormente es altamente valorado por el grupo, hecho que les concede ocupar el primer puesto en la manada y la oportunidad de recibir rituales reverenciales entorno a sus cualidades. Los machos alfa poseen mayores concentraciones de testosterona en sangre con respecto a su grupo de iguales.
 
Extrapolado a los humanos adquiere un matiz algo más complejo, nosotros tendemos a vincular este concepto con aquellos rasgos de extrema masculinidad, es decir, hombres fuertes, con cuerpo musculoso, actitud de liderazgo y poder; sujetos indomables con aires de altivez.
Suelen ser personas con carisma, altas habilidades sociales, seguridad en si mismos, resolutivos y rápidos en ejecución, unido a un  halo de misterio y rebeldía que despierta la fascinación y atracción de muchas personas, sobretodo, aquellos perfiles que carecen justamente de todos estos atributos.
 
Nuestra sociedad patriarcal, junto al falocentrismo imperante, ha contribuido a que durante generaciones el mensaje que hombres recibían es que para triunfar debían mostrar su hombría y parte de ella, radicaba en el hecho de “no llorar” dado que era considerado una actitud de "niñas" y por tanto, les hacia parecer débiles. Estos mensajes han contribuido a que muchos hombres, a día de hoy, tengan extremas dificultades en gestionar sus emociones, manifestar el afecto y expresar sentimientos.
 
Generalmente y llevado al extremo patológico suelen obedecer a aquellos perfiles de tipo narcisista, comentados en post anteriores,  o  de tipo antisocial, aquellas personas amorales relacionadas con la ilegalidad.
 
Pero ¿Todas buscamos al macho alfa?
 
El prototipo que durante generaciones se asoció a feminidad, personas dulces, empáticas, cariñosas, protectoras, entregadas, altruistas, bondadosas y sobretodo,  maternales, aun existe, aunque no se potencian tanto estos rasgos, para fortuna de muchos.
 
Suelen ser mujeres con un perfil inseguro, carencia de autoestima y limites. Bajo esa inseguridad se esconde la necesidad de protección y quien mejor que un alfa para proporcionársela. Evitativas y dependientes, muchas  veces actuando bajo la falacia de "lo cambiaré con altas dosis de amor", sienten una gran fascinación hacía sujetos de carácter impulsivo e arriesgado.
 
Sin embargo, y afortunadamente no es cierto que todas las mujeres busquemos esto, la edad y la experiencia le ayudan a uno en su proceso de aprendizaje. Con los años, muchas, aprendemos a silenciar nuestro instinto en pos de nuestro bienestar, mientras que otras, por fortuna jamás se sintieron atraídas hacia este tipo de sujetos.
Es cuestión de piel y como todo, tiene una explicación biológica, determinadas mujeres somos más sensibles a determinadas hormonas que  hacen que  te resulte atractivo estos sujetos, perdiendo en ocasiones el norte y despertando tu fiera interior.  
En base al  ensayo error, muchas, acabamos aplicando el raciocionio y aprendemos a vincularnos con un mayor criterio de elección, otorgando primacía al respeto, la admiración y la igualdad en las relaciones afectivas. Las que no son capaces de hacer este ejercicio de madurez acaban pagando las extremas consecuencias de vincularse de este modo.
 
Peligrosidad de estos perfiles
 
 Esta necesidad de domino asociada al "machote" pueden desembocar en relaciones vejatorias, y ninguneantes que le dejan a uno la autoestima minada.
 
La necesidad de querer tener siempre la última palabra, la incapacidad para admitir la  crítica ni los errores, hacen que establezcan relaciones de subordinación resultando prácticamente insoportable al que lo sufre.
La extrema necesidad de recibir pleitesía alimentando su ego en base del menosprecio del otro, camuflando su propia inseguridad  de grandilocuencia, unido a un sexo deshumanizado donde es frecuente las conductas de tipo vejatorio, dado que el otro simplemente actúa como objeto para satisfacer sus necesidades egoístas, hacen que lo que un día nos atrajo, pueda  con el tiempo,  resultar una auténtica tortura.
Son personas vacías interiormente, con altas carencias afectivas y enormes dificultades para implicarse emocionalmente con los demás buscando compensar esa carencias presentándose al mundo como seres superiores. Incapaces de demostrar lealtad, es habitual las conductas de tipo promiscuo.  Se deduce, por tanto, que establecen relaciones que llevan asociado desgaste y sufrimiento.

Conclusiones
 
Afortunadamente, el tiempo de las cavernas quedó obsoleto, en la actualidad abogamos por relaciones igualitarias donde prime el respeto y la admiración mutua, donde no haya que rendir cuentas en pos de pertenecer a nadie, donde se respeten los límites y los espacios de individualidad. Las mujeres actuales buscamos un compañero que nos proporcione estabilidad y no que nos arruine la existencia.
Afortunadamente cada vez existe mayor sensibilización y conciencia social con respecto a estas temáticas aunque todavía se ha de hacer un gran trabajo.

"Si buscas que te devoren que sea algo consensuado y siempre desde el juego"






miércoles, 29 de abril de 2015

Los celos en la pareja


 
 
Tendemos a tildar de “negativas” determinadas emociones que se encuentran asociadas a sentimientos desagradables. Esto es lo que ocurre con el caso de los celos. Es importante entender, que se trata de un sentimiento natural que aflora ante la percepción de amenaza hacia el vínculo creado. Es decir, detectamos un posible intruso y nos ponemos alerta.
Los celos, en sí, son un sentimiento natural y humano que están íntimamente relacionados con el proceso de amar. El problema, no es tanto el sentirlo como la intensidad de los mismos y las consecuencias tan desagradables que puede acarrear, resultando, en muchas ocasiones, contraproducente para la estabilidad del vínculo.
En este post hablaremos de los celos dentro de la pareja, hablaremos del porqué se dan, de sus orígenes, de las diferencias en cuanto a manifestación con respecto a ambos sexos, de los celos patológicos y de cómo trabajarlos. ¿Me acompañas?

Los celos: De sus orígenes al porqué
En las relaciones de tipo romántico y sobretodo en los estadios iniciales de enamoramiento cuando nuestros sentimientos se encuentran “más a flor de piel” estamos algo más susceptibles a la amenaza de los celos. Sentir celos, como ya comentamos al inicio del post, forma parte del proceso natural de amar al otro. Sin embargo, llevado a un extremo puede ser altamente perjudicial, aspecto que trataremos más adelante.
En los estadios iniciales de nuestro desarrollo, cuando aún somos bebés, nuestra única fuente de estabilidad y seguridad provienen del vínculo materno. El tipo de apego que hacemos con nuestro cuidador principal va a ser altamente significativo en nuestra evolución posterior. Si este vínculo es seguro y estable el niño interiorizará que el mundo es un lugar apto para vivir, sin embargo, si esto no ocurre así, el mensaje que interiorizará el pequeño será que el mundo es un lugar hostil y debe aprender a defenderse. Si la base de personalidad no es segura, en estadios posteriores es más fácil que afloren dolencias como ansiedad, depresión o desesperanza. Sin embargo, culpar al pasado es una actitud un tanto externalista y lo coloca a uno a merced de los demás.
Como Psicóloga que apuesta por el proceso de cambio activo, creo que las vivencias determinan pero no deberían condicionar y que uno, debe colocarse como agente activo de su cambio con motivación y espíritu de lucha. Sentir dolor no le hace a uno menos débil, reconocerlo y decidir trabajar sobre aquello que nos perjudica nos engrandece y ayuda a perfeccionarnos.

¿Existen diferencias de género en cuanto a la manifestación de los celos?
Lo cierto es que las recientes investigaciones no parecen hallar diferencias significativas en cuanto al hecho de sentir celos, es decir, se da por igual en ambos sexos. Sin embargo, lo que si varía es el motivo subyacente, mientras en el caso de ellos suelen sufrir más, ante una posible  infidelidad de tipo sexual, nosotras tememos a la de tipo emocional. No soportamos la idea de que haya podido enamorarse de otra persona. Sea por un motivo u otro, lo cierto, es que tanto hombres como mujeres no estamos inmunes al hecho de sentirlo.
Veamos ahora que ocurre cuando estos se apoderan de nosotros.  

Cuando los celos se apoderan de ti: La espiral del celoso
Amar y tener miedo a perder el amor del otro es algo natural y hasta cierto punto positivo, pues favorece que se refuercen los lazos al promover que la persona se esfuerce más por no perder al sujeto amado. Lo importante para no enloquecer es que estos celos sean controlados. Para ello es importante valorar, en el momento que afloran, si esa posible “intrusión” es real o imaginada.
Los celos llevados a un extremo son un sentimiento tóxico que producen degaste y sufrimiento pudiendo llegar a ser paranoides y delirantes y resultando no únicamente  desagradable  para el que lo sufre sino también para el otro miembro de la pareja, dado que percibe que la confianza, pilar básico de cualquier relación,  se halla mermada.
El amor y la relación de pareja se basan, principalmente en el respeto y admiración mutuos.  Una excesiva preocupación suele implicar una necesidad de control que estaría más relacionada con la posesión que con el amor. Cuando los celos son enfermizos, la persona celosa exige y demanda cada vez más del otro. El miedo a perder su amor y su favor comienza a ser un pensamiento obsesivo y continuo, su vida gira únicamente en torno a esta temática, no siendo extraño el hecho de perder otras esferas de su vida, trabajo o amigos.  El celado siente que la relación se vuelve asfixiante y se siente agobiado y vigilado, pudiendo llegar incluso al hastió.
Hay determinadas personalidades de base más insegura que son proclives a verse contaminado por todo esto. La falta de confianza mina la autoestima, es fuente de frustración continua y, literalmente, se convierte en un "sin vivir. Es importante no dejarse envenenar por todo esto. Veamos algunos aspectos que podemos trabajar.

Aspectos a trabajar
-- Trabajar la autoestima y la seguridad en uno mismo, conforma la base para cualquier relación sana tanto con uno mismo como con los demás.
Si te sientes víctima de los celos es importante que entiendas lo siguiente:
-- Tu pareja te ama y te elige. Si no fuera así, no estaría a tu lado. Si alguna vez esto cambiase, no podrás hacer nada para retenerla. El amor no es sinónimo de posesión.
--Todos somos celosos hasta cierto punto  pero no debes permitir que se apoderen de ti.
--Jamás dejes de hacer cosas que te gustan por los celos de tu pareja.
--NO conviertas la presunción en certeza.
--Confía en tu intuición pero no te hagas esclavo de ella.
--Evita pensamientos tóxicos.
--Acepta que eres digno de ser amado.
Si sientes que los celos se apoderan de ti y no te encuentras con los recursos adecuados para salir adelante, tal vez, deberías plantearte la opción de acudir a un especialista, en ese caso y si así lo decides, estaré encantada de poder ayudarte. presbiciaemocional@gmail.com

 

 

martes, 7 de abril de 2015

Tras la ruptura



Dicen, que el tiempo todo lo cura, que un día, no se sabe cómo ni por qué, de repente deja de doler, que aquella profunda herida que tanto nos dolía apenas es ahora una leve cicatriz. Y lo cierto, es que la vida continúa y  uno, vuelve a sonreír, se vuelve a enamorar y vuelve a sentir. Sin embargo, tras una experiencia dolorosa, cambiamos, crecemos, maduramos, aprendemos y, para bien o para mal, uno ya no vuelve a ser el mismo.
Hoy, hablamos del lado amargo del amor, del precio que nadie quiere pagar cuando decide amar, de mal sabor que nos deja el desamor. Hablaremos de la ruptura, de qué ocurre a nivel emocional tras una vivencia así, del duelo y sus fases, de los aspectos a trabajar en sesión y de cómo encajar todo esto. ¿Me acompañas?

La ruptura

La ruptura sentimental está considerada unos de los factores más estresantes y de cambio, a los que ha de enfrentarse una persona a lo largo de su vida. La mayoría de estados disfuncionales, como la depresión o la ansiedad, están vinculados a una experiencia de este tipo.  El dolor que sentimos tras una vivencia así, nada tiene que ver, en contra de la creencia popular, con el número de años que hemos compartido con esa persona. El dolor es algo muy subjetivo y depende, entre otros muchos factores, de aspectos como:

-- Nivel de enamoramiento: Dependiendo del estadio de enamoramiento en el que nos encontramos cuando se produce la ruptura, será mucho más doloroso encajar una vivencia de este tipo.

--- Expectativas: El nivel de expectativas que teníamos forjado con respecto a la relación también es un indicativo del nivel de malestar tras un ruptura y del pronóstico del mismo.

-- Nivel de madurez: Con los años aprendemos a despedirnos, o eso dicen… Lo cierto es que a medida que avanzamos en edad, se deduce, que hemos tenido mayor oportunidad de vivir la pérdida y estamos algo más acostumbrados a ello, lo que puede hacer, que tras una ruptura tengamos más recursos para sobrellevarla.

-- Proyecto de vida: Tener un proyecto de vida en común con esa persona va a hacer que sea más difícil de encajar el que ya no contamos con ella. Por contra, si simplemente era una relación en un estadio inicial donde aún no se habían definido los objetivos a largo plazo será más sencillo encajarlo por muy enamorados que nos encontremos.

-- Vínculos: A mayor nivel de vinculación más largo y doloroso, en un principio, será el proceso y aquí estaría incluido si tenemos hijos con esta persona y, sobretodo, si estos son pequeños, puesto que aquí, se añade además el “hándicap” de que tenemos que seguir viendo a esta persona, queramos o no.

Como vemos, las formas de encajarlo van a variar mucho dependiendo de nuestras circunstancias personales y también de nuestra base de personalidad. Hablemos ahora de qué hacer con todo esto.

¿Cómo encajamos todo esto? El Duelo

La ruptura sentimental no deja de ser una pérdida, un cambio en nuestra vida, que, queramos o no, tenemos que intentar encajar. Entramos en un proceso que en Psicología conocemos con el nombre de duelo, duelo, implica cambio sea de tipo amoroso, laboral, por muerte etc.

El duelo es un proceso muy variable, pero en términos generales podríamos decir que dura un total de dos años como máximo. Durante este proceso, pasamos por una serie de fases, que ahora especificaremos, pero antes de nada, puntualizar dos aspectos importantes: el primero, es que no es lo mismo dejar que ser dejado, en el primer caso, la persona ha tenido tiempo para madurar su decisión y está algo más preparada, aún y así, ambos pasarán por este proceso de duelo. Y en segundo lugar, señalar que durante todo el proceso es normal sentir cierta ambivalencia afectiva, que en determinados momentos podamos sentirnos tristes y en otros alegres, o que seamos algo más volubles de lo habitual. Veamos ahora las  fases del duelo.
Fases del duelo

Tras una pérdida,  y el shock inicial entramos en fase de negación, la negación es el mecanismo defensivo por excelencia de ser humano, cuando algo nos duele mucho, siempre es más fácil negarlo que enfrentarse a ello, por eso, es habitual que aparezca en un primer estadio donde aún hemos de procesar todo esto. Tras la fase de negación, entramos en la fase de  rabia, estamos molestos, no podemos creer lo que ha ocurrido, nos sentimos irritables y son habituales los estallidos de ira y las malas contestaciones. Afortunadamente, esto no dura siempre y entramos en una tercera fase conocida como la fase de negociación, aquí, decidimos ser algo mas inteligentes y destinar toda esa energía en vez de a enfadarnos a  intentar negociar la situación, “tal vez haya algo que podamos hacer” nos decimos y buscamos alternativas, posibles soluciones con tal de no aceptar la situación. Tras ver que nuestros esfuerzos son en vano, nos frustramos, pero esta vez, no es enfado lo que aparece sino tristeza, estamos  agotados, cansados de luchar y decaer es nuestra respuesta. Finalmente, tras un periodo de tristeza decidimos seguir adelante, aceptar y asumir lo ocurrido y es cuando decidimos dejar atrás y “superamos” la pérdida.

Aspectos a trabajar en sesión

Es importante cuando entramos en un proceso así, que uno se  permita la licencia de encontrarse mal si quiere, de tener momentos de soledad y de llorar ese vacío.
Por otro lado, hemos de procurar compensar esos momentos de soledad con momentos sociales. El grado de apoyo social que tiene una persona es un indicativo del tiempo que tardará en recuperarse de un estado doloroso. Es importante contar con una red de apoyo como amigos, compañeros, familia…
Por otro lado, es un momento de cambio de poder reestructurar nuestro tiempo libre. De dedicarnos tiempo a nosotros, de cuidarnos, de apuntarnos a alguna actividad nueva de ampliar nuestro círculo.

Salir reforzado de un duelo con una lectura positiva favorece nuestro aprendizaje y crecimiento.

Cuando te quedas anclado en el dolor

Si transcurrido un tiempo sientes que no avanzas, que estás anclado en el dolor y el recuerdo, si no te encuentras con las herramientas necesarias para hacer frente a tu vida, tal vez, deberías plantearte la opción de acudir a un profesional. En ese caso, estaré encantada si lo crees oportuno de poder ayudarte: presbiciaemocional@gmail.com

miércoles, 1 de abril de 2015

¿Por qué somos infieles?


 


La infidelidad

Los datos nos muestran que uno de cada tres españoles ha sido o será infiel al menos una vez en la vida, a pesar de las consecuencias desagradables que produce una infidelidad y pese a ser conocedores de ella, es un aspecto que se encuentra bastante presente en nuestras vidas.

La infidelidad, supone la ruptura de uno de los acuerdos básicos en una relación monogámica. Vivirlo, por tanto, es una experiencia altamente desagradable, en especial, para el que la sufre. La confianza sobre la que debe cimentarse una relación de pareja sólida se ve debilitada y aspectos, como la autoestima, la integridad y el estado de ánimo, resultan alterados tras una experiencia de este tipo.

Como terapeuta de pareja, parte de las demandas que recibo responden a esta problemática y, aunque si bien es cierto, que el pronóstico suele ser algo desfavorable, dada la complejidad del caso, con empeño y dedicación puede incluso salir reforzado el vínculo.

En este post hablaremos sobre infidelidades, ¿Existen diferentes tipos de infidelidad?, ¿Qué factores llevan a que una pareja cometa una infidelidad?, ¿Hay un perfil determinado de persona infiel?, ¿Qué aspectos se trabajan en terapia de pareja?
¿Me acompañas?


Factores que llevan a cometer una infidelidad

Muchas veces tendemos a pensar que si un miembro de la pareja es infiel, es porque ha dejado de querer al otro. Sin embargo, son muchos los factores por los cuales una persona puede llevar a cabo una infidelidad. Veamos algunos de los más comunes.

1. Insatisfacción: podríamos decir que todas las infidelidades, sean del tipo que sean, responden a un sentimiento de insatisfacción, ya sea vital, sexual, circunstancial, puntual o de toda a vida.

Tendemos a pensar que es un problema de dos y, a veces, es tan sólo un aspecto a trabajar con uno mismo. Dentro de este grupo encontraríamos por un lado, aquellas personas  que sienten vacío interior: se trataría de esas personas que anímicamente no se encuentran bien y “utilizan” la relación con un tercero como mecanismo para no enfrentarse de forma directa a su malestar. A diferencia del segundo caso, responderían a un aspecto emocional y suele ser puntual. En segundo lugar, tendríamos ese grupo de personas que tienen la necesidad de un aliciente: se trataría de aquellas personas que responden más fácilmente a un perfil adictivo. Son sujetos con necesidad de cambio constante, extrovertidos, arriesgados e impulsivos, que no saben demorar la recompensa y les motiva el “subidón” de adrenalina que supone una infidelidad. Mientras en el primer caso seria en base a un aspecto emocional puntual aquí tendríamos un aspecto de personalidad de base y ambos responderían a un sentimiento generalizado de insatisfacción.
 
2. Relación sexual deficitaria: Cuando no estamos satisfechos con el sexo que tenemos con nuestra pareja. Tal vez porque no lo hacemos con la frecuencia que deseamos, o el tipo de prácticas que queremos es posible que se lleve a cabo una infidelidad. La esfera sexual es un aspecto muy importante dentro de una relación de pareja pero no lo es todo.

3. Mala comunicación en la pareja: La comunicación en la pareja es vital. Debemos poder confiar en el otro, comunicarle lo que nos gusta, lo que no, en que aspectos nos encontramos satisfechos y en cuales no. Poder tener la libertad de hablar las cosas con tu pareja sin tapujos de ningún tipo es un aspecto muy importante para sentirse realizado.

4. Etapa de cambio: En la vida pasamos constantemente por etapas. Hay personas que tienen mayor facilidad para el cambio y a otras les cuesta más encajarlo. Generalmente aquellos que viven con mayor estrés los momentos de cambio, aunque este no tiene porque ser un cambio negativo, les puede llevar a cometer una infidelidad.

5. Herida narcisista: Las ideaciones de venganza propias de una herida narcisista, el otro me ha hecho daño. Hacen que determinados sujetos busquen solventar este dolor por medio de la traición al otro con motivo de curar el daño e alimentar su ego.


Tipos de infidelidad (sexual vs emocional)

Podríamos clasificar las infidelidades en dos tipos. La primera seria la de tipo sexual y aquí tenemos dos grupos. En primer lugar, encontramos el típico “desliz” que respondería a un episodio aislado y puntual, basado en un mero encuentro sexual y en segundo lugar, las relaciones mantenidas en el tiempo, el típico “amante” donde la vinculación es únicamente sexual.
Un segundo tipo serían las infidelidades de tipo emocional. Es decir cuando además existe un vinculo de tipo afectivo- amoroso. En estos casos encontramos una diferencia importante con respecto a ambos sexos. Aunque si bien es cierto que tanto hombre como mujeres comenten infidelidades por igual, en contra de la creencia popular. Las de tipo emocional suelen ser más características en la mujer.

Perfil del infiel

No existe un perfil definido de persona infiel. Todos en cualquier momento nos podemos encontrar cometiendo una infidelidad. Aunque si es cierto que determinados rasgos de personalidad como pueden ser los típicos buscadores de novedad podrían tener mayor facilidad para ello debido, en parte, a su incapacidad de control de los impulsos.

Aspectos a trabajar en sesión

Trabajar en terapia de pareja aspectos como la infidelidad no es tarea fácil, debido en parte al nivel de afectación y dolor que produce en ambos miembros.
A rasgos generales el trabajo a realizar giraría en torno a que ambos puedan exponer y entender que les ha llevado a esa situación, en especial que el principal afectado comprenda esto.
Además debido al deterioro que ocasiona una vivencia así se hace necesario hacer un trabajo importante en la autoestima.
A nivel de pareja además se les da pautas para la mejora de comunicación entre ellos con el objetivo también de incrementar y /o recuperar la confianza en el otro.
Con todo, no es un trabajo ni mucho menos fácil, pero no es imposible.

jueves, 5 de marzo de 2015

¿Por qué nos cuesta tanto decir te quiero?


 
Decir: “te quiero” resulta inverosímil para algunos, que tienden  a asociar amor con debilidad. Lo cierto, es que no todo el mundo está capacitado para abrirse al otro.
Nos asusta la no reciprocidad, tememos al fracaso, no nos gusta sentirnos “vulnerables”, nos da miedo y evitarlo, se convierte para muchos, en la solución.
Las nuevas formas de vinculación imperantes, el “sin compromiso”, dificultan las expresiones de amor, sobretodo, entre los más jóvenes. El obstáculo, no radica tanto en verbalizar un te quiero sino en permitirse sentirlo. Algunas personas, cuando empiezan a notar los primeros síntomas de un posible enamoramiento ponen en marcha toda una serie de mecanismos defensivos: “no fuera a ser qué"...
Negación, represión y evitación serán algunas de las estrategias que utilizaremos para evitar caer en las garras del amor. Lo lamentable es que, a veces, acabamos inmersos en una especie de “guerra de egos” para ver quién de los dos miembros es el más fuerte. Pero… ¿compensa?
Este post hablará sobre nuevas formas de relación y como nuestra sociedad nos condiciona a ello, sobre sexo y consumo, sobre perfiles y pseudoperfiles, sobre miedos y mucho más… ¿Me acompañas?
Amar en tiempos modernos
Que nuestra conducta se ve determinada por el contexto tanto histórico como cultural en el que nos encontramos inmersos, nadie lo pone en duda. Estamos, en parte, condicionados por el momento que nos toca vivir.
Actualmente existen nuevas formas de vinculación, las denominadas: "relaciones sin compromiso”, que consisten, básicamente, en no llegar a intimar con el otro, al menos, en lo que a emoción se refiere. Este tipo de vinculaciones, dificultan la expresión y manifestación de afecto, de hecho en parte, es lo que tienden a evitar.
A grandes rasgos, podríamos decir que otorgan primacía a la gratificación inmediata, a lo fugaz y etéreo. Buscan el beneficio instantáneo, el aquí y ahora, y a muchos, les cuesta establecer objetivos a largo plazo y, por tanto, adquirir un compromiso. Lo cierto es que se ha demostrado que cada vez somos más corto plazistas resultándonos complicado pensar a largo término.
Por otro lado, algunas personas, tildan de “frívolas” este tipo de relaciones y no se encuentran cómodas vinculándose así. Más adelante, hablaremos de perfiles aptos a ello. Veamos ahora de qué modo la sociedad contribuye a todo esto.

Sociedad consumista
La sociedad en la que nosotros estamos (sociedad del bienestar) basa su premisa, en la falsa promesa de que conseguiremos satisfacer nuestras necesidades por medio del consumo, es decir, accediendo a determinadas “cosas”, cuanto más mejor, obtendremos lo que deseamos. Esto, genera, muchas veces, situar esta falsa necesidad o necesidad impuesta  como sinónimo de mi felicidad y de mi éxito, y aquí es donde reside el engaño. Cuando conseguimos algo de lo que deseamos ya no tenemos suficiente, queremos más, vamos a desear objetos que en realidad cumplen la misma función que el anterior pero como nos atrae  la novedad acabamos cayendo en el engaño. El mensaje implícito a todo esto es que más es igual a mejor. La voracidad por consumir se extrapola al mundo de los afectos. A mayor cantidad, mayor intensidad de placer y lejos de obtener saciedad lo que se consigue es frustración.
Veamos cómo encajamos esto con el sexo.

Sexo como parte más del consumo

                       Los seres humanos somos los únicos animales “eróticos”
Dado que no vinculamos sexo  sólo a la perpetuación de la especie *
Atrás quedo la época represiva donde el sexo tenia fines puramente reproductivos y donde exclusivamente se consumaba en lecho conyugal, algo que era muy íntimo, vinculado única y exclusivamente al mundo de la pareja, aspecto que no era tratado con naturalidad, sino con sumo pudor, únicamente, podríamos decir que esta filosofía o mentalidad sigue vigente en determinados colectivos específicos, personas con una religiosidad muy imperante por ejemplo;  a un tipo de sexualidad,  que está presente en nuestro día a  día, que tiene  presencia en los medios, un sexo que se expone, del que se habla y que nos encontramos, que en torno a él giran una gran cantidad de intereses, incluso de tipo económico que lo convierten en un mercado atractivo del que se obtienen beneficios.
Los cambios que han habido son  tanto en la concepción, es decir, en la manera que tenemos actualmente de concebir la sexualidad como en la  expresión, es decir,en la forma de manifestarla.
Esta forma de relacionarnos es un concepto que en psicología lo conocemos como “amor líquido” debido a la fragilidad del vínculo. El sexo en este tipo de relaciones estaría basado en la  genitalidad. Asociamos sexo a coito y a pesar de resultar una reducción bastante simplista, lo cierto es que forma parte del modus operandi de muchos.
* a excepción de algunas especies como el delfín

Perfiles y pseudoperfiles
A pesar de vendernos este modo de relación como lo novedoso o “cool”, lo cierto es que no todo el mundo sirve para vincularse de esta forma.
Existen perfiles como los denominados buscadores de novedad, que serian los típicos “vividores”. Se trataría de personas que tienen una dificultad enorme para intimar con los demás, siendo frecuente, por tanto, que se relacionen con muchas personas diferentes sin ningún tipo de vinculación afectiva. Estas personas sí que existen, pero en una minoría. Personalidades de tipo narcisista o explotadoras son ejemplo de ello.
Por otro lado, fruto de esta línea novedosa encontramos los denominados pseudoperfiles o perfiles falsos y aquí encontramos dos perfiles diferenciados; por un lado, las personas que han desarrollado un mecanismo defensivo, porque les han hecho daño y por tanto establecen unos límites con respecto al otro muy distantes. Esto, responde a una decisión y se sobreentiende que es algo puntual, pasado un tiempo y sanado uno, volvería a vincularse de la forma habitual.
Y por otro lado, las personas que haciéndose pasar por este tipo de perfil más “cool” encuentran en el sexo la vía para obtener otro tipo de cosas como compañía, cariño, amor, afecto. Llevándose al autoengaño y generalmente con desgaste y sufrimiento. Perfiles de tipo sufridor como las personalidades dependientes, serian ejemplo de ello.
A modo de conclusión
Lejos de pretender hacer un artículo de opinión, simplemente, pretendía exponer al lector un nuevo tipo de vinculación que se encuentra presente en nuestro sistema.
Lo cierto es que cada cual es libre de decidir de qué modo quiere relacionarse con los demás, siempre y cuando le sea válida esa forma. El problema, bajo mi punto de vista, radica cuando lejos de ser una elección se trata de un modus vivendi porque uno ni siquiera sabe como intimar, y aquí sí creo que tenemos un problema.
Lo cierto es que el amor nos engrandece, consigue sacar lo mejor de nosotros y nos hace mejorar y considero que prescindir de él es un error.


jueves, 26 de febrero de 2015

A propósito de Grey


Que 50 sombras de Grey es ya un fenómeno mundial, nadie lo pone en duda y, como siempre que aparece algo que suscita tanto interés, existen opiniones de todo tipo. Lejos de pretender hacer un examen exhaustivo de la trilogía y tratando de no posicionarme en exceso, lo cierto, es que a nivel sexual, sí que ha producido un cambio en la mentalidad de muchas mujeres, principalmente, y como sexóloga, que apuesta por la vivencia de la sexualidad de la forma más natural posible, me produce una gran satisfacción.
El libro, ha ayudado a que muchas mujeres descubran su sexualidad o empiecen a vivirla de un modo diferente, favoreciendo el autoconocimiento y permitiendo que se concedan permisos para experimentar nuevas prácticas, hasta ahora desconocidas, ya sea por: pudor, ignorancia, miedo, o simplemente, convicción.
El fenómeno literario no sólo ha disparado el interés general en la temática y las ventas de artilugios destinados a las prácticas sadomaso, sino que, ha conseguido acercar el tema al público general, a pesar, de ofrecer una versión bastante descafeinada de la misma, logrando normalizar, un tipo de prácticas que durante mucho tiempo se consideraron represivas, desviadas o simplemente tabú.
Aún y así, todavía existen falsas creencias con respecto a algunas cuestiones y es lo que pretendemos desmitificar en este post. En primer lugar, veremos en  qué consisten tanto la personalidad sádica como la masoquista de la personalidad, que ya adelantamos, que poco tiene que ver las prácticas de tipo sadomaso, donde primará el juego, la erótica, el poder y la seducción. Por último, abriremos debate para futuros artículos… ¿Empezamos?

La personalidad Sádica
El término sádico fue acuñado por primera vez por  Kraff-Ebbing  y debe su nombre al marqués de Sade. Noble, encarcelado por sus escándalos, crímenes y prácticas deshumanizadas de tipo sexual así como, por sus escritos en apología al maltrato.
El sadismo  consiste en la experimentación de  excitación a través de producir sufrimiento físico y psicológico al otro. Las personas sádicas se caracterizan por tener una gran necesidad de poder y dominio sobre los demás, a los que consideran fieles siervos que deben rendirles pleitesía.
Son personas competitivas, agresivas, altivas, crueles y deshumanizadas pero que gozan de un alto carisma y poder de seducción, resultando altamente atrayentes para algunos perfiles de personalidad, en especial aquellos que carecen justamente de lo que estos tienen, personalidades autodestructivas o dependientes.
Las fantasías sádicas empiezan en la infancia y los actos en sí cuando el sujeto es adulto joven. El curso suele ser estable pero los  periodos de estrés y depresión hacen que estos se acusen.
Es habitual que utilicen velas, látigos, pinzas u objetos punzantes para inmovilizar a sus víctimas. El coito es poco frecuente en sus prácticas, sin embargo, las violaciones son habituales y  en ocasiones pueden provocar la muerte a sus víctimas, aunque ésta en sí, no es el fin sino la nefasta consecuencia de sus actos abusivos.
Se trata como ya habrá podido comprobar el lector de un trastorno de personalidad grave que va mucho más allá de un  simple juego de rol.

¿Qué es ser masoquista?
Término también acuñado por Kraff Ebbing en honor a Leopold Masoch, escritor polaco que recibió una educación violenta y exigía a las diferentes mujeres con las que estuvo casado que lo golpearan fuertemente. Fue encarcelado por estrangular hasta la muerte a su última esposa.
Las personalidades masoquistas disfrutan con el hecho de ser humillados, azotados, atados y atormentados, es de este único modo como obtienen placer. Suele darse en gente con un nivel socioeconómico alto.
Se caracterizan por ser personas sufridoras, con atribución de culpa constante, generosas y sumisas que anteponen las necesidades de los demás a las suyas propias, dado que ni siquiera consideran tenerlas. Son buenos  en dar pero no recibir placer. Extremadamente complacientes resultando molestos, para algunos, suelen sentirse atraídos hacia quien les maltrata.
El masoquismo igual que ocurría con el sadismo es otro trastorno de personalidad muy grave en ocasiones con nefastas consecuencias que produce un grave sufrimiento a quien la padece y a los de su alrededor que pocas veces pueden hacer algo para ayudar a estas personas.
¿Y entonces?
Llegados a este punto, el lector se estará plateando que nos hemos desviado del tema, lo cierto es que me interesaba dejar claro ambas entidades antes de explicar que es una relación sadomasoquista, que como ya habrán podido deducir los lectores poco tiene que ver con todo esto.
Sin embargo y a pesar de lo expuesto, no es raro escuchar a nivel coloquial que la mejor pareja de un sádico resulta un masoquista y esto es una falacia. Al sádico no le gusta que disfruten y mucho menos hacer disfrutar, precisamente su  placer, como ya hemos comentado, lo obtienen de ejercer el control sobre el otro, produciendo, dolor, miedo y atemorización. Sólo cuando sabe que es dueño del otro sin su consentimiento disfrutará. Mientras que el masoca si que disfruta siendo humillado, por tanto, no son una buena pareja.
Veamos ahora que es una relación sadomasoquista.
Los juegos de rol llevados a la cama: Las relaciones sadomasoquistas
A grandes rasgos podemos decir que una relación sadomasoquista consiste en un juego de rol basado en la dominancia/ sumisión, donde puede o no existir alternancia de roles y suele implicar ataduras físicas o dolor erótico de mayor o menor intensidad.
Algunas de las prácticas más habituales serían el uso de cuerdas, con el objetivo de inmovilizar o producir cierto dolor en el otro, prácticas conocidas con el nombre de bondage, la utilización de  fustas, látigos y otros artilugios para azotar al otro.
Actitudes de servilismo ante un ama o dominatrix donde el otro se muestra sumiso y complaciente acatando órdenes, y otras prácticas como la tan conocida hipoxifilia o asfixia autoerótica y un largo etcétera.  Lo cierto, es que los límites entre el placer y el dolor son altamente difusos y muchas personas disfrutan con este tipo de prácticas.
Destacar que se trata, en todo momento, de una relación consentida y basada en la confianza mutua donde se consensuan y establecen unos  códigos previos. Las dos personas redactan un contrato o cuaderno donde se establecen los límites del encuentro, el tipo de prácticas acordadas, permitidas y consentidas… Todo está pactado, estructurado y acordado.
Las personas que tienen este tipo de prácticas pueden tener relaciones sexuales normativas a las que popularmente llaman Sexo vainilla.
A modo de conclusión
Gracias a 50 sombras ha acercado un mundo de la sexualidad, hasta ahora considerado oscuro, al público general, ayudando a muchas parejas a que se animen a probar ciertas prácticas.
Lo cierto es que todo ,siempre y cuando, sea consentido y con el propósito de pasarlo bien, en el sexo, debería valer.

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 9 de febrero de 2015

¿Qué es el erotismo?



¿Es lo mismo que la líbido? ¿Qué tienen en común? ¿Cómo podemos trabajarlo?

El concepto de erotismo
El termino erotismo proviene del griego “Eros”,  concepto utilizado para definir el amor apasionado unido al deseo carnal.
Actualmente no existe consenso unificado hacia el mismo, resultando éste, fuente de numerosas controversias. Para algunos, responde más a un aspecto de tipo actitudinal, para otros, se basará en aspectos  puramente sexuales. Lo cierto, es que el erotismo,  se encuentra altamente vinculado con la líbido y la sensualidad, y nos atreveríamos a decir, que se trata más, de un comportamiento cultural, que de algo propiamente sexual.
Si bien, la definición de erotismo que utilizaremos para este post será: “aquella capacidad que experimenta el ser humano de obtener placer a partir de la experiencia sexual”.
Relacionado, por tanto,  con el deseo y  el hedonismo, se basaría en una capacidad que antaño se asoció como exclusive de nuestra especie pero que estudios actuales, han demostrado que compartimos con otros animales.
Veamos cómo influye la líbido, como influyen mis condicionantes y algunas formas de trabajarlo.
Líbido y placer

El deseo o líbido son las ganas o motivación con las que vamos a enfrentarnos, en este caso, a la actividad sexual. Sería, por tanto, nuestra predisposición.
El deseo sexual, se refleja en la búsqueda de contacto sexual, en la presencia de pensamientos y sentimientos, en la frecuencia de la actividad sexual, incluida la masturbación o el sexo con la pareja.
Se puede ver alterado por nuestro estado de ánimo, por nuestra autoestima, e incluso por factores orgánicos, hormonales y químicos  como la ingesta de alcohol, drogas o determinados medicamentos.
También depende de cada persona, de su personalidad, de su historia y de su proceso de  aprendizaje.
Un aspecto positivo es que el deseo no es algo estanco, es decir, se puede trabajar y por tanto aumentar. Un concepto muy relacionado con el deseo es el placer. El placer es un derecho de todo ser humano. Se basa en la respuesta subjetiva que experimentamos en determinadas situaciones  y está asociado a sentimientos de bienestar.
¡Para tener deseo hace falta una buena disposición!
Mis condicionantes
La sexualidad se puede vivir de muchas formas y esto nos va a condicionar en nuestra forma de sentir, experimentar y actuar. Por ejemplo, podemos considerar la sexualidad con el otro como:

--Una simple descarga fisiológica en un momento de alto deseo sexual
--Una relación con el otro cuyo objetivo es incrementar el ego en mayor proporción que recibir satisfacción sexual
--Una relación como medio para obtener otros beneficios de tipo secundario (ascenso laboral, prestigio….)
--Una relación como simple hecho de recibir placer entre dos personas que se atraen sin necesidad de que exista vínculo emocional.
-- Una relación afectiva entre dos personas que se quieren
---Un medio a través de cual puedo tener hijos.
En función de la idea que uno tenga su actuación se verá determinada. Cabe destacar, en alusión a la temática, que el erotismo se puede ver, o no, relacionado con el amor romántico o enamoramiento, aspectos que comentamos en anteriores posts, aunque no necesariamente ha de ser así. Determinadas personas prefieren que se dé junto, otras pueden disociar perfectamente la obtención del placer o intercambio sexual sin que exista afectividad ni implicación emocional alguna. Esto, como todo, es una cuestión de preferencias.

Formas de trabajarlo
El erotismo es algo que se puede trabajar y por tanto mejorar si uno lo desea, consiguiendo, un mayor disfrute de sus relaciones, ya sean en soledad o compañía.
Las principales vías de activación de nuestra respuesta fisiológica se encuentran en activadores externos que serian, en este caso, los sentidos: vista, tacto, olfato… y los de tipo interno como: las fantasías o los  pensamientos.
Aquí, como todo, entran en juego las diferencias individuales, hay personas que son más visuales, otras que son más auditivas. La clave está en el autoconocimiento. ¿Qué es lo adecuado a mí? ¿Por qué vía/as obtengo mayor satisfacción? Y una vez resuelto esto, explotarlas o sacarles el máximo provecho para un mayor disfrute.
Si aún y con todo te quedaron asuntos sin acabar de resolver no dudes en contactar conmigo en presbiciaemocional@gmail.com

 

 

 

lunes, 26 de enero de 2015

¿Puede amar un narcisista?



Te escogerá entre la multitud, te desarmará con sus palabras y te controlará con su presencia. Te sonreirá y te engañará y luego te atemorizará con su mirada y cuando haya acabado contigo, que ten por seguro que lo hará, te abandonará llevándose consigo tu inocencia y tu orgullo. Durante mucho tiempo, te preguntarás que pasó y que hiciste mal. Te dejará más triste pero no más sabio. Y después, si alguien volviera llamar a tu puerta, ¿abrirías?

Aunque si bien es cierto que esta famosa cita magistral, del doctor Robert Hare, hace alusión a las personalidades de tipo psicopático, he creído conveniente citarla al inicio del post, puesto que considero es la sensación que a uno le queda cuando ha tratado de cerca, con personalidades de este tipo, sujetos explotadores, como también es el caso, del sujeto narcisista.

Veamos en que consiste el narcisismo. ¿Cuales son sus principales características de personalidad?, ¿Es cierto que son incapaces de amar?, ¿A quién escogen como pareja?, ¿Es el narcisista un buen amante? Intentaré dar respuesta a todo esto en este artículo.

De los orígenes del narcisismo hasta nuestros días

El termino narcisismo proviene del antiguo mito griego donde se cuenta que Narciso, un joven altivo y vanidoso admirado por su belleza, desprecia el amor de una joven y es castigado por los dioses a que nunca pueda amar a nadie. Absorto ante su propia imagen reflejada en el agua de una fuente llega a consumirse, transformándose en la flor que lleva su nombre.
La sociedad actual favorece el individualismo alentándonos a situar nuestras necesidades en primer lugar. Características como la seguridad en uno mismo, la persuasión o la capacidad de competición son altamente valoradas. Pero ¿qué es exactamente el narcisismo? Veamos en qué consiste.

Características del narcisista

Los sujetos narcisistas utilizan herramientas como la simpatía, el encanto, la manipulación, el engaño, la mentira o la seducción para agradar al otro.
Se consideran a sí mismo seres extraordinarios, sintiendo un fuerte deseo en ser admirados, es por ello, que esperan un trato distinguido por parte de los demás, siendo habitual que se otorguen licencias para explotar a los otros a quienes consideran fieles siervos que han de rendirles pleitesía.
Especialistas en detectar las debilidades ajenas, no dudarán en hacer uso de ellas en su propio beneficio.
Se caracterizan por ser extravertidos, poseer grandes habilidades sociales, ser ambiciosos, emprendedores, competitivos y con actitud de liderazgo. Siendo frecuente que despierten la admiración entre determinados colectivos y personalidades.
Suele ser habitual que ocupen cargos importantes en el mundo de la abogacía, las finanzas, los deportes o la política.
Para el narcisista sólo hay un objetivo y es llegar a ser “el número uno”. Necesitan destacar, ser los mejores y recibir el reconocimiento adecuado a ello. Sueñan con llegar a la cúspide, con alcanzar el éxito. Las fantasías de grandeza forman, por tanto,  parte de su repertorio cognitivo.
Aduladores, embaucadores y astutos te seducen con lo que quieres oír para tenerte de su parte. Mostrándose sólo amables, con aquellos de los que pueden obtener un beneficio o los que les demuestren lealtad siguiendo el “camino del líder”
Presentan ausencia total de empatía. No teniendo ningún reparo en explotar al otro si es en beneficio propio. Carecen de escrúpulos, utilizando la devaluación como medio para alimentar su superioridad.
Lejos de ser un sujeto estable suelen ser bastante volubles siendo frecuentes los estallidos de ira, sobretodo, si reciben evaluación negativa por parte de los demás, aspecto que no soportan, llegando a vivirlo como una humillación.
No toleran la debilidad y la dependencia. Incapaces de reconocer sus propios errores únicamente solicitan intervención psicológica si su ego se ha visto muy herido. Por ejemplo si su pareja les deja.
Su actitud altiva y de desprecio, junto con sus delirios de grandeza hace que algunos lo vean como arrogantes, vanidosos y con ausencia total de humildad, lo que provoca cierta animadversión por parte de algunos.

El narcisista y el amor. ¿Puede un narcisista amar?
Su ausencia total de escrúpulos, su frialdad afectiva, el considerarse un ser extraordinario y superior les lleva a que sea muy difícil por no imposible sentirse enamorados.
Únicamente sentirá admiración hacia aquellas personas de las que pueda obtener prestigio, la pareja será vista entonces, más como un premio, un objeto, que no  como un ser real de carne y hueso, con debilidades y fortalezas.
Disfrutan del proceso de seducción, son especialistas en la fase del cortejo, resultando frecuente que abandonen a la presa una vez conseguida, dado que pierden interés.

Incapaces de amar y comprometerse, nunca van a establecer una relación de igual a igual, el siempre va a querer llevar el control y dominar puesto que se considera poco menos que un Dios.
Las personas con las que se relacionan amorosamente verbalizan sentimientos como desconcierto o indefensión tras la relación. Te aturden y manipulan a su antojo. Pero, ¿Quién estaría dispuesto a salir con un narcisista? ¿Cómo es la pareja que escoge?

La pareja del narcisista
Con todo el panorama expuesto el lector se planteará quién puede amar un sujeto con estas características.
El narcisista establece vinculación afectiva con personalidades dependientes o autodestructivas, es decir, perfiles acostumbrados a soportar y atribuirse la culpa. Las relaciones que se crean son de tipo parasitario siendo altamente tóxicas.
Sólo personas con un bajo amor propio podrán soportarlo. Perfiles maternales y personas que suelen ocupar puestos como profesora, enfermera, psicólogas o cuidadoras.

El narcisista y el sexo
Son frecuentes conductas promiscuas y las infidelidades. 
Las conductas sexuales que tienen suelen ser  de tipo deshumanizado. Siendo habitual las experiencias peculiares o vejatorias. El otro, sólo es un siervo que alimenta su ego. Está ahí para satisfacer sus necesidades.

A modo de conclusión
El perfil planteado en este post responde al de un sujeto narcisista extremo. El narcisista perverso. Quiero aclarar que, como todo, es un continuum y que determinados rasgos narcisistas pueden ser positivos en algunos aspectos.

Sin embargo, el tipo de persona descrita en estas líneas es aconsejable mantenerlo a cierta distancia para no sufrir sus consecuencias.

Si te has visto expuesto a un tipo de relación así y no te encuentras con las herramientas de salir de esto no dudes en contactar conmigo. presbiciaemocional@gmail.com

Gracias por leerme!