Que 50 sombras de Grey es ya un
fenómeno mundial, nadie lo pone en duda y, como siempre que aparece algo que suscita
tanto interés, existen opiniones de todo tipo. Lejos de pretender hacer un
examen exhaustivo de la trilogía y tratando de no posicionarme en exceso, lo
cierto, es que a nivel sexual, sí que ha producido un cambio en la mentalidad
de muchas mujeres, principalmente, y como sexóloga, que apuesta por la vivencia
de la sexualidad de la forma más natural posible, me produce una gran satisfacción.
El libro, ha ayudado a que muchas mujeres
descubran su sexualidad o empiecen a vivirla de un modo diferente, favoreciendo
el autoconocimiento y permitiendo que se concedan permisos para experimentar nuevas prácticas, hasta ahora
desconocidas, ya sea por: pudor, ignorancia, miedo, o simplemente, convicción.
El fenómeno literario no sólo ha
disparado el interés general en la temática y las ventas de artilugios
destinados a las prácticas sadomaso, sino que, ha conseguido acercar el tema al
público general, a pesar, de ofrecer una versión bastante descafeinada de la
misma, logrando normalizar, un tipo de prácticas que durante mucho tiempo se
consideraron represivas, desviadas o simplemente tabú.
Aún y así, todavía existen falsas
creencias con respecto a algunas cuestiones y es lo que pretendemos desmitificar
en este post. En primer lugar, veremos en
qué consisten tanto la personalidad sádica como la masoquista de la
personalidad, que ya adelantamos, que poco tiene que ver las prácticas de tipo
sadomaso, donde primará el juego, la erótica, el poder y la seducción. Por
último, abriremos debate para futuros artículos… ¿Empezamos?
La personalidad
Sádica
El término sádico fue acuñado por
primera vez por Kraff-Ebbing y debe su nombre al marqués de Sade. Noble,
encarcelado por sus escándalos, crímenes y prácticas deshumanizadas de tipo
sexual así como, por sus escritos en apología al maltrato.
El sadismo consiste en la experimentación de excitación a través de producir sufrimiento
físico y psicológico al otro. Las personas sádicas se caracterizan por tener
una gran necesidad de poder y dominio sobre los demás, a los que consideran
fieles siervos que deben rendirles pleitesía.
Son personas competitivas,
agresivas, altivas, crueles y deshumanizadas pero que gozan de un alto carisma
y poder de seducción, resultando altamente atrayentes para algunos perfiles de
personalidad, en especial aquellos que carecen justamente de lo que estos
tienen, personalidades autodestructivas o dependientes.
Las fantasías sádicas empiezan en
la infancia y los actos en sí cuando el sujeto es adulto joven. El curso suele
ser estable pero los periodos de estrés
y depresión hacen que estos se acusen.
Es habitual que utilicen velas,
látigos, pinzas u objetos punzantes para inmovilizar a sus víctimas. El coito es
poco frecuente en sus prácticas, sin embargo, las violaciones son habituales y en ocasiones pueden provocar la muerte a sus víctimas,
aunque ésta en sí, no es el fin sino la nefasta consecuencia de sus actos
abusivos.
Se trata como ya habrá
podido comprobar el lector de un trastorno de personalidad grave que va mucho
más allá de un simple juego de rol.
¿Qué es ser masoquista?
Término también acuñado por Kraff
Ebbing en honor a Leopold Masoch, escritor polaco que recibió una educación
violenta y exigía a las diferentes mujeres con las que estuvo casado que lo
golpearan fuertemente. Fue encarcelado por estrangular hasta la muerte a su
última esposa.
Las personalidades masoquistas
disfrutan con el hecho de ser humillados, azotados, atados y atormentados, es
de este único modo como obtienen placer. Suele darse en gente con un nivel
socioeconómico alto.
Se caracterizan por ser personas
sufridoras, con atribución de culpa constante, generosas y sumisas que anteponen
las necesidades de los demás a las suyas propias, dado que ni siquiera
consideran tenerlas. Son buenos en dar
pero no recibir placer. Extremadamente complacientes resultando molestos, para
algunos, suelen sentirse atraídos hacia quien les maltrata.
El masoquismo igual que ocurría
con el sadismo es otro trastorno de personalidad muy grave en ocasiones con
nefastas consecuencias que produce un grave sufrimiento a quien la padece y a
los de su alrededor que pocas veces pueden hacer algo para ayudar a estas
personas.
¿Y entonces?
Llegados a este punto, el lector
se estará plateando que nos hemos desviado del tema, lo cierto es que me
interesaba dejar claro ambas entidades antes de explicar que es una relación sadomasoquista,
que como ya habrán podido deducir los lectores poco tiene que ver con todo
esto.
Sin embargo y a pesar de lo
expuesto, no es raro escuchar a nivel coloquial que la mejor pareja de un
sádico resulta un masoquista y esto es una falacia. Al sádico no le gusta que disfruten y mucho
menos hacer disfrutar, precisamente su
placer, como ya hemos comentado, lo obtienen de ejercer el control sobre
el otro, produciendo, dolor, miedo y atemorización. Sólo cuando sabe que es
dueño del otro sin su consentimiento disfrutará. Mientras que el masoca si que
disfruta siendo humillado, por tanto, no son una buena pareja.
Veamos ahora que es una relación sadomasoquista.
Los juegos de rol llevados
a la cama: Las relaciones sadomasoquistas
A grandes rasgos podemos decir que una relación sadomasoquista
consiste en un juego de rol basado en la dominancia/ sumisión, donde puede o no
existir alternancia de roles y suele implicar ataduras físicas o dolor erótico
de mayor o menor intensidad.
Algunas de las prácticas más
habituales serían el uso de cuerdas, con el objetivo de inmovilizar o producir
cierto dolor en el otro, prácticas conocidas con el nombre de bondage, la utilización de fustas, látigos y otros artilugios para azotar al
otro.
Actitudes de servilismo ante un ama o dominatrix donde el otro se muestra sumiso y complaciente
acatando órdenes, y otras prácticas como la tan conocida hipoxifilia o asfixia autoerótica y un largo etcétera. Lo cierto, es que los límites entre el placer y el dolor son
altamente difusos y muchas personas disfrutan con este tipo de prácticas.
Destacar que se trata, en todo momento, de una relación consentida y basada en la confianza mutua
donde se consensuan y establecen unos códigos
previos. Las dos personas redactan un contrato o cuaderno donde se establecen
los límites del encuentro, el tipo de prácticas acordadas, permitidas y
consentidas… Todo está pactado, estructurado y acordado.
Las personas que tienen este tipo de prácticas pueden tener
relaciones sexuales normativas a las que popularmente llaman Sexo vainilla.
A modo de conclusión
Gracias a 50 sombras ha acercado un mundo de la sexualidad,
hasta ahora considerado oscuro, al público general, ayudando a muchas parejas
a que se animen a probar ciertas prácticas.
Lo cierto es que todo ,siempre y cuando, sea consentido y con
el propósito de pasarlo bien, en el sexo, debería valer.